LA VENTANA DE JOHARI
1. El ser humano, a través de su experiencia de vida, se ve constantemente enfrentado a la necesidad de superar su soledad, de sentirse unido a los demás, de vincularse afectivamente con otros. Dios nos hizo seres individuales pero también necesitados de la presencia de los demás. Esta unión con el otro es también la unión con Dios Padre que nos creó.
El encuentro con los demás, el diálogo sincero, sin máscaras ni temores, es una manera privilegiada de establecer esta relación y poder lograr una verdadera comunicación con nuestros semejantes y con nosotros mismos.
Cada uno de nosotros es un ser único y original. Y para cada uno es importante reconocerse como tal, mantener su individualidad. Sin embargo, también necesitamos básicamente de los demás para sentirnos plenos, para vencer la angustia de la soledad.
Es en el encuentro con los demás que nos descubrimos interesantes y descubrimos a los otros como una presencia necesaria en nuestra vida. Pero en este encuentro se juega también el temor al rechazo, a no ser aceptados.
Para expresar esto, dos sicólogos (Joseph Luft y Harry Ingham), elaboraron la VENTANA DE JOHARI; un esquema que nos ayuda a comprender cómo se traduce esto.
Este es un esquema que nos ayuda a comprender lo que pasa. No quiere decir que nuestra personalidad esté dividida así.
Veamos aquí las 4 zonas:
Zona abierta o libre: son aquellos rasgos de mi manera de ser, de sentir, de pensar y de actuar, de los cuales soy conciente, los que las personas con las que me relaciono también conocen.
Zona secreta u oculta: corresponde a aquellos rasgos de mi personalidad, experiencias de vida, sueños y fantasías que pertenecen a mi intimidad personal, por lo tanto son sólo conocidos por mí.
Zona ciega: corresponde a aquellos aspectos de mi modo de ser que se escapan a mi conciencia, de los cuales no me doy cuenta, pero que sin embargo, los demás sí ven en mí.
Zona oscura o desconocida: corresponde a aquellos aspectos de mi modo de ser que me son desconocidos y que tampoco los demás perciben y que sin embargo, existen.
¿Cómo puedes lograr relaciones interpersonales más profundas y comprometidas? ¿En qué aspectos concretos nuestro grupo podría ayudarte a crecer como persona y profundizar en nuestro encuentro con los demás?
El esquema de JOHARI nos muestra el camino para nuestro crecimiento personal, para lograr un mayor conocimiento de nosotros mismos y por tanto para ser más dueños de nuestros actos. Este camino se traduce en aumentar nuestra zona abierta o libre.
Esto lo podemos lograr a través de dos caminos que resultan complementarios:
- uno de ellos es ir disminuyendo nuestra zona secreta u oculta, es decir compartir con otros nuestra intimidad personal.
- el otro camino es disminuir nuestra zona ciega, es decir, que los demás nos digan cómo nos ven.
Estos dos caminos son complementarios, puesto que si nos abrimos a los demás, ellos entran en confianza para decirnos cómo nos ven.
Si nosotros avanzamos en compartir con otros nuestra zona secreta, ellos nos ayudarán a disminuir nuestra zona ciega, diciéndonos cómo nos ven. Por este camino se aumenta la zona abierta y de paso disminuye la zona oscura a la cual no hemos tenido acceso en forma voluntaria.
Este proceso de hacernos cada vez más dueños de nosotros mismos, cada vez más persona, es un proceso que no se termina nunca, puesto que nuestras posibilidades de crecimiento son inmensas. Del mismo modo, a medida que nos relacionamos más sinceramente con los demás, vamos creciendo cada día más y por lo tanto sintiéndonos más contentos con nosotros mismos y a la vez más capaces de restablecer relaciones más profundas y gratas con los demás.
2. A partir de este encuentro podemos reconocer que el encuentro con los demás es una manera privilegiada de establecer una relación que nos posibilite una verdadera comunicación con los otros y nosotros mismos. Con estas certezas recibimos la novedad que desde su Palabra nos regala Dios.
Génesis 2,7.18.20-23 "Entonces Yahvé formó al hombre con polvo de la tierra, y sopló en sus narices aliento de vida y lo hizo un ser viviente. Después dijo Yahvé: No es bueno que el hombre esté solo. Haré, pues un ser semejante a él para que lo ayude. El hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras salvajes. Pero no se encontró en ellos un ser semejante a él para que lo ayudara.
De la costilla que Yahvé había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces el hombre exclamó: ¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!".
¿Qué te llama la atención de este relato?
El relato de la creación nos dice que Dios creó al hombre y a todas la criaturas, sin embargo, el hombre no se encontraba satisfecho. El mismo Dios siente que no es bueno que el hombre esté solo, por eso le da una compañera, a quien el hombre recibe con alegría porque la siente igual a él, con quien puede compartir.
Este relato nos muestra que Dios nos creó necesitados del otro para crecer, y ser felices; que no podemos estar satisfechos con nosotros mismos, sin sentir la presencia de los demás en nuestra vida.
¿Defenderse de la realidad?
El ser humano tiene una innata tendencia a encuadrar el mundo que le rodea, ponerle límites para sentirse más seguro en una realidad reducida a su capacidad de percepción y comprensión. Una realidad “a la carta” para cada uno, soportable para el yo, que cuadre con sus propios sueños y fantasías, y que justifique los propios errores, defectos, y carencias.
Cuando nos proponemos conocer el mundo real, el yo se asusta y pone en marcha mecanismos de defensa para eludirlo, recursos inconscientes, tácticas mentales que niegan, ocultan y distorsionan todo aquello que implique un cuestionamiento de la forma en que cada cual se explicó su realidad o del modo en que se plegó a realidades que constituyen la creencia de los colectivos de cuya aceptación depende.
Sin embargo, la realidad existe por si misma independientemente de la forma en que cada uno la arma en su cerebro. Y mientras no nos damos cuenta de nuestras mentiras y acomodos, vivimos ajenos a la verdad y a la lógica de la propia vida, manejados por automatismos, con conductas repetitivas en cada área de nuestra vida; cometiendo el mismo tipo de errores.
El aforismo “más vale malo conocido que bueno por conocer” adquiere una dimensión dramática porque efectivamente, la habitualidad tranquiliza pero, a cambio, impide ver más allá y nos ofrece una vida falsa y petrificada, adornada con una aparente sensación de seguridad, efectividad y utilidad que cierra cualquier camino de progreso, interno y externo. Nuestros fracasos en la vida se deben a nuestros defectos, a nuestras carencias, a nuestros errores, pero si nos protegemos de verlos, ¿cómo vamos a poder cambiar?
Si no sabemos cómo somos, ni cómo son los demás, ni cómo es en realidad la vida, el mundo, ¿cómo pretendemos ser felices?
¿Cómo asumir que no somos como creemos que somos?
¿Cómo asumir las veces que actuamos en contra de las personas que decimos amar?
Cuando nos proponemos conocer el mundo real, el yo se asusta y pone en marcha mecanismos de defensa para eludirlo, recursos inconscientes, tácticas mentales que niegan, ocultan y distorsionan todo aquello que implique un cuestionamiento de la forma en que cada cual se explicó su realidad o del modo en que se plegó a realidades que constituyen la creencia de los colectivos de cuya aceptación depende.
Sin embargo, la realidad existe por si misma independientemente de la forma en que cada uno la arma en su cerebro. Y mientras no nos damos cuenta de nuestras mentiras y acomodos, vivimos ajenos a la verdad y a la lógica de la propia vida, manejados por automatismos, con conductas repetitivas en cada área de nuestra vida; cometiendo el mismo tipo de errores.
El aforismo “más vale malo conocido que bueno por conocer” adquiere una dimensión dramática porque efectivamente, la habitualidad tranquiliza pero, a cambio, impide ver más allá y nos ofrece una vida falsa y petrificada, adornada con una aparente sensación de seguridad, efectividad y utilidad que cierra cualquier camino de progreso, interno y externo. Nuestros fracasos en la vida se deben a nuestros defectos, a nuestras carencias, a nuestros errores, pero si nos protegemos de verlos, ¿cómo vamos a poder cambiar?
Si no sabemos cómo somos, ni cómo son los demás, ni cómo es en realidad la vida, el mundo, ¿cómo pretendemos ser felices?
¿Cómo asumir que no somos como creemos que somos?
¿Cómo asumir las veces que actuamos en contra de las personas que decimos amar?
¿Cómo asumir el autosabotaje?
La mayor magia en la vida es la comprensión, sobre todo la comprensión de uno mismo. No hay placer mayor que tomar una debilidad y convertirla en una fortaleza, pero sin el coraje para verla y la disciplina para cambiarla, no podemos hacer nada.
Si los mecanismos de defensa son inconcientes, ¿son por eso imposibles de conocer y desenmascarar? ¿Cómo hacerlo?
Es preciso tomar una decisión valiente al respecto, pues si nos falta el coraje, la debilidad nos cerrará a cualquier otra realidad que no sea aquella que nos hace sentirnos protegidos.
Somos hijos de lo que pensamos y de lo que hacemos, y cada día construimos de este modo nuestra vida. ¿No es mejor hacerlo con ojos abiertos, pisando lo real, la tierra firme, que andar equivocándonos con caminos dictados por la fantasía?
La mayor magia en la vida es la comprensión, sobre todo la comprensión de uno mismo. No hay placer mayor que tomar una debilidad y convertirla en una fortaleza, pero sin el coraje para verla y la disciplina para cambiarla, no podemos hacer nada.
Si los mecanismos de defensa son inconcientes, ¿son por eso imposibles de conocer y desenmascarar? ¿Cómo hacerlo?
Es preciso tomar una decisión valiente al respecto, pues si nos falta el coraje, la debilidad nos cerrará a cualquier otra realidad que no sea aquella que nos hace sentirnos protegidos.
Somos hijos de lo que pensamos y de lo que hacemos, y cada día construimos de este modo nuestra vida. ¿No es mejor hacerlo con ojos abiertos, pisando lo real, la tierra firme, que andar equivocándonos con caminos dictados por la fantasía?
Los mecanismos de defensa (o estrategias de afrontamiento)
Son procesos psicológicos automáticos e inconcientes que protegen al individuo de la ansiedad y de la sensación de amenazas o peligros externos o internos.
Suponen un bloqueo inconciente o distorsión de los impulsos, logrando que sean más aceptables y menos amenazantes.
Los mecanismos de defensa mediatizan la reacción del individuo ante los conflictos emocionales y ante las amenazas externas.
Los mecanismos de defensa, son mecanismos inconcientes que se encargan de minimizar las consecuencias de un evento demasiado intenso, para que el individuo pueda seguir funcionando normalmente.
Estos mecanismos han sido divididos en niveles:
- Mecanismos que provocarán una óptima adaptación ante acontecimientos estresantes.
- Mecanismos que permiten mantener fuera de la consciencia lo desagradable.
- Nivel de distorsiones de la imagen de uno mismo de los demás para no perder autoestima o ganarlo.
- Mecanismos que permiten mantener situaciones de estrés fuera de la consciencia sin ser atribuidos a causas erróneas.
- Nivel caracterizado por una enorme distorsión de la realidad.
- Mecanismos de enfrentamiento a amenaza mediante acción o retirada.
Todos estos mecanismos los utilizamos todos como medio de supervivencia, sin embargo, un uso extremo de alguno de ellos sería patológico y desencadenador de trastornos.
¿Cómo ayudar a reconocer mecanismos de defensa?
Tienes que pasar progresivamente del miedo a la confianza. No “voy a hacer esto o aquello para que no se enoje”, sino porque “quiero verte feliz, y me hace feliz a mí también”.
Tienes que recuperar la confianza en el otro, la confianza de que me quiere aun sin ser perfecta/o, elige cada día estar conmigo libre y voluntariamente, puedo mantener su amor a pesar de que no estemos de acuerdo en todo.
Para recuperar la confianza necesitamos sentir que se pone en mi lugar, que está de mi parte, que no es mi enemigo/a sino la persona que me quiere, que tiene en cuenta mis necesidades y deseos tanto como los suyos propios.
Volvemos a la idea primera. TIENES QUE ESTAR BIEN CONTIGO para no necesitar demostrar nada, ni justificarte por nada. Si no, lo que sucede es que nuestro comportamiento se centra en intentar que el otro se ponga en nuestro lugar y que nos dé la razón.
Bibliografía
Teoría Psicoanalítica, Claudia Arteaga, Santa Cruz – Bolivia
Estos mecanismos han sido divididos en niveles:
- Mecanismos que provocarán una óptima adaptación ante acontecimientos estresantes:
o Afiliación: El individuo, ante una amenaza interna o externa, busca ayuda y apoyo en los demás.
- Altruísmo: El individuo se enfrenta a conflictos emocionales dedicándose a satisfacer las necesidades de los demás.
- Anticipación: El individuo, ante amenaza interna o externa o conflicto, anticipa las consecuencias y considera de forma realista soluciones alternativas.
- Autoafirmación: El individuo se enfrenta a conflictos emocionales expresando directamente sus sentimientos de forma no manipuladora.
- Autoobservación: El individuo se enfrenta a amenazas internas o externas reflexionando sobre sus propios pensamientos, sentimientos, motivaciones, ... y actuando de acuerdo con ellos.
- Sentido del humor: El individuo se enfrenta a conflictos emocionales haciendo hincapié en los aspectos divertidos o irónicos de los conflictos o situaciones estresantes.
- Sublimación: El individuo se enfrenta a las amenazas canalizando sentimientos o impulsos potencialmente desadaptativos en comportamientos socialmente aceptables (deportes).
- Supresión: El individuo se enfrenta a los conflictos emocionales evitando intencionadamente pensar en problemas, deseos, sentimientos que le producen malestar.
- Mecanismos que permiten mantener fuera de la consciencia lo desagradable:
- Abstención: El individuo se enfrenta a conflictos emocionales empleando palabras con el propósito simbólico de negar o plantear enmiendas a pensamientos, sentimientos o acciones.
- Disociación: El individuo se enfrenta mediante una alteración temporal de las funciones de integración de la conciencia.
- Formación reactiva: Se enfrenta sustituyendo los comportamientos, sentimientos, pensamientos inaceptables por otros opuestos.
- Intelectualización: Se enfrenta generalizando o implicándose en pensamientos excesivamente abstractos para minimizar sentimientos que le causan malestar.
- Represión: Se enfrenta expulsando de su consciencia (haciendo inconscientes) sentimientos o deseos que le producen malestar.
- Nivel de distorsiones de la imagen de uno mismo de los demás para no perder autoestima o ganarlo:
- Devaluación: en momentos de conflicto emocional, el individuo se enfrenta atribuyendo cualidades exageradamente negativas a los demás.
- Idealización: El individuo se enfrenta a situaciones de amenaza interna o externa atribuyendo cualidades exageradamente positivas a los demás.
- Omnipotencia: El individuo actúa ante conflicto pensando o actuando como si dispusiera de poderes o capacidades especiales y fuera superior a los demás.
- Mecanismos que permiten mantener situaciones de estrés fuera de la consciencia sin ser atribuidos a causas erróneas:
- Negación: El individuo se enfrenta negándose a reconocer aspectos dolorosos de la realidad externa o de nuestro interior. En caso de darse una total negación de la realidad se denominaría Negación Psicótica.
- Proyección: El individuo se enfrenta atribuyendo incorrectamente a los demás sentimientos o pensamientos propios que le resultan inaceptables.
- Racionalización: El individuo se enfrenta inventando sus propias explicaciones, tranquilizadoras pero incorrectas, para encubrir verdaderas motivaciones que rigen sus pensamientos o acciones.
- Nivel caracterizado por una enorme distorsión de la realidad:
- Fantasía autista: El individuo se enfrenta a situaciones de amenaza interna o externa mediante fantasías excesivas que sustituyen la resolución del problema.
- Polarización: El individuo tiende a verse a en o a los demás como totalmente buenos o malos sin conseguir integrar las cualidades positivas y negativas de cada uno.
- Mecanismos de enfrentamiento a amenaza mediante acción o retirada:
- Agresión pasiva: El individuo se enfrenta con reacción agresiva interna sin que el otro llegue a percibirla, es como una máscara que esconde hostilidad y resentimiento. Puede ser simplemente una respuesta de supervivencia de un subordinado ante un jefe, que no tiene otra forma más abierta de autoafirmación.
- Quejas o rechazo de ayuda: El individuo expresa quejas o peticiones de ayuda que esconden rechazo y hostilidad, y que luego se expresan con rechazo o desagrado a cualquier ofrecimiento de ayuda.
- Retirada apática: Individuo que en vez de enfrentarse, simplemente se4 retirada sin dar muestras de cambios en sus sentimientos.
Todos estos mecanismos los utilizamos todos como medio de supervivencia, sin embargo, un uso extremo de alguno de ellos sería patológico y desencadenador de trastornos.
Veamos algunos más en detalle:
Aislamiento (también llamado intelectualización): La persona maneja las experiencias potencialmente angustiosas como si fueran objetos de estudio o de curiosidad, a fin de evitar comprometerse emocionalmente. Reduciendo el impacto de modo que haya escasa o ninguna reacción emocional relacionada con el suceso: por ej., contemplar la muerte de un ser querido imponiéndose que es “ley de vida” y centrándose en los aspectos prácticos lógicos de lo que conviene hacer a continuación.
Compensación: Este mecanismo consiste en silenciar o contrarrestar un sentimiento de inseguridad, real o imaginario, exagerando un rasgo real o deseable. Por ej., compensar una inseguridad interna con un trabajo físico extremo para mostrar un cuerpo escultural.
Conversión: Transformación de un conflicto inconsciente en manifestaciones somáticas, sensoriales o motoras. Por ej, sopor al escuchar algo que inconscientemente no se puede asumir…
Desplazamiento es la “redirección” de un impulso hacia un blanco sustitutivo, por no ser aceptable el blanco “original”. Por ej., un sentimiento negativo hacia el padre puede desplazarse hacia otro tipo de autoridad: jefe, policía, estado…
Formación Reactiva: es el cambio de un impulso inaceptable (o que no puede ser satisfecho) por su contrario: por ej. el amor hacia una persona que no nos corresponde se transforma en odio… sentir afecto y ganas de ayudar a la mujer rival…
Introyección, muchas veces llamada identificación, se refiere al deseo de integrar cualidades de objetos (o personas) externos y/o las satisfacciones que pueden aportar estos objetos. Por ej., la adquisición o atribución de características de otra persona como si fueran de uno, resolviendo así algunas dificultades emocionales.
Negación: Mecanismo de defensa por el que se rechazan aquellos aspectos de la realidad que se consideran desagradables. El sujeto se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o extemo negándose a reconocer algunos aspectos dolorosos de la realidad externa o de las experiencias subjetivas que son manifiestos para los demás. Por ej., negar que algo se dijo… olvidar absolutamente un acontecimiento, “borrarlo” de la memoria.
Proyección: El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo atribuyendo incorrectamente a los demás sentimientos, impulsos o pensamientos propios que le resultan inaceptables. Consiste en proyectar cualidades, deseos o sentimientos que producen ansiedad fuera de sí mismo, dirigiéndolos hacia algo o alguien a quien se atribuyen totalmente. “Cree el ladrón que todos son de su condición”…
Racionalización: Es el mecanismo mediante el cual se tiende a dar una explicación lógica a los sentimientos, pensamientos o conductas que de otro modo provocarían ansiedad o sentimientos de inferioridad o de culpa. Es la distorsión cognitiva de los “hechos” para hacerlos menos amenazantes. Por ej. justificaciones de los propios actos… ignorando las reales motivaciones.
Regresión: Mecanismo de defensa que consiste en regresar a períodos anteriores del desarrollo o a comportamientos antiguos, que eran más satisfactorios o reductores de la ansiedad. Por ej., comportarse infantilmente mostrando exigencias irracionales… compensarse con comida (supone una satisfacción “oral”, primer estadío en el desarrollo afectivo)
Represión: Bloqueo inconsciente de los sentimientos y experiencias que producen ansiedad. Consiste en rechazar fuera de la conciencia todo aquello que resulta doloroso o inaceptable para el sujeto. El sujeto se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo expulsando de su conciencia o no dándose por enterado cognoscitivamente de los deseos, pensamientos o experiencias que le causan malestar. Por ej., no sentir impactos emocionales que son automáticos (cerebro reptiliano) o cuya presencia sería razonablemente lógica en una situación dada.
Resistencia. Oposición inconsciente o quizá consciente a llevar al nivel de la conciencia experiencias, ideas, afectos, etc., pasados, que provocarían ansiedad. Por ej., no entender un mensaje que para otros resulta muy claro… perder la capacidad para razonar en una determinada dirección… quedarse bloqueado ante algo que se está escuchando y que tiene que ver con conflictos internos.
Sublimación: El único mecanismo que puede resultar positivo si se aflora al nivel de la conciencia: consiste en una forma de desplazamiento en el que la energía se desvía hacia un objeto que tiene unos valores ideales. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo canalizando sentimientos o impulsos potencialmente desadaptativos en comportamientos socialmente aceptables. Por ej., deportes de contacto para canalizar impulsos agresivos, creación de obras de arte para canalizar el impulso sexual…
